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ToggleTipos de grifos: la guía que te hubiera ahorrado un disgusto
Hay una llamada que recibimos más de lo que imaginas: alguien que se ha comprado un grifo precioso por internet, lo ha instalado él mismo o ha pagado para que se lo pongan, y a los pocos días se da cuenta de que no era el tipo de grifo que necesitaba. A veces es que gotea porque el mecanismo no encajaba con la presión de su casa. Otras veces es que en la ducha de sus hijos pequeños el agua pasa de fría a ardiendo en un segundo, porque nadie le contó que existía otra opción. Casi siempre, el problema no es el grifo en sí: es que nadie le explicó antes qué tipos de grifos había y cuál encajaba con lo que realmente necesitaba.
Así que vamos a hacer esa explicación que debería haber tenido antes de comprar. Sin tecnicismos innecesarios, pero sin quedarnos cortos tampoco.


Por qué esto no va solo de estética
Es muy fácil elegir un grifo por cómo queda en la foto del baño. El problema es que, de los tipos de grifos que existen, cada uno resuelve una necesidad distinta, y esa necesidad no se ve en una foto. Un grifo puede ser precioso y, aun así, ser justo el que no tocaba para tu cocina, tu ducha o tu aseo de invitados. Y cuando eso pasa, no lo notas el primer día: lo notas a las tres semanas, cuando ya está instalado, ya has pagado la mano de obra, y cambiarlo otra vez significa pagar dos veces.
Los tipos de grifos que de verdad te vas a encontrar
Dejando a un lado el marketing de las tiendas, en la práctica hay cinco tipos de grifos que cubren el 95% de los casos:
El monomando es el que probablemente tienes ya en casa: un solo mando, que subes o bajas para el caudal y giras a un lado u otro para la temperatura. Se ha impuesto porque es cómodo de usar con una sola mano, algo que se agradece más de lo que parece cuando llevas la otra ocupada con una sartén o con un bebé en brazos.
El bimando, el clásico de dos llaves (una de fría y otra de caliente), es el gran superviviente de las reformas antiguas. Tiene su público: sale más barato y, si buscas un aire más clásico o vintage, encaja mejor estéticamente. Lo que nadie te cuenta es que tiene el doble de piezas que pueden desgastarse, así que estadísticamente da más problemas con los años que un monomando equivalente.
El termostático es, para nosotros, el gran desconocido entre todos los tipos de grifos. Fijas la temperatura que quieres de antemano, y por mucho que alguien tire de la cadena del baño de al lado o abra el lavavajillas, el agua se mantiene ahí. En casas con niños pequeños o con personas mayores, no es un capricho: es de las pocas mejoras de fontanería que de verdad puede evitar un accidente serio.
El electrónico o de sensor, el que se abre solo cuando acercas las manos, lo vemos sobre todo en negocios y baños de uso compartido, aunque cada vez entra más en viviendas por higiene y porque es imposible dejarlo abierto sin querer.
Y el extraíble tipo cocina, con el caño que se estira como una ducha de mano, es el que más agradeces el día que tienes que fregar una bandeja de horno entera o llenar una olla grande sin hacer malabares.
El material también forma parte de la ecuación
Aquí es donde muchas comparativas de tipos de grifos se quedan cortas: hablan del mecanismo y se olvidan del cuerpo del grifo. El latón macizo aguanta mejor la corrosión y el paso del tiempo; el zamak es más ligero y económico, pero se nota antes el desgaste, sobre todo si el agua de tu zona es dura. Si quieres una referencia objetiva más allá de lo que te diga el vendedor, la certificación AENOR de grifería sanitaria (UNE-EN 200) marca unos mínimos técnicos que un grifo serio debería cumplir, sea cual sea su precio.
Comparativa rápida de tipos de grifos
| Tipo | Mejor para | Lo que casi nadie te cuenta |
|---|---|---|
| Monomando | Uso diario, cocina y baño | El cartucho cerámico es la pieza que de verdad marca su vida útil, no la marca |
| Bimando | Reformas de estilo clásico | Tiene el doble de piezas que pueden fallar respecto a un monomando |
| Termostático | Duchas familiares, niños y mayores | Evita cambios bruscos de temperatura, no solo es "más cómodo" |
| Electrónico | Negocios y baños compartidos | Necesita pilas o corriente cerca; revísalo antes de instalarlo |
| Extraíble | Cocina, fregadero grande | El manguito interior es lo primero que suele fallar con el uso intensivo |
Cómo lo decidimos cuando nos llaman para asesorar
Cuando alguien nos pregunta qué tipo de grifo ponerle, casi nunca empezamos hablando de marcas ni de diseño. Empezamos preguntando quién vive en la casa. Si hay niños pequeños o alguien mayor, normalmente recomendamos termostático en la ducha, sin dudarlo demasiado. Si es una cocina donde se cocina de verdad, casi siempre monomando con caño extraíble. Si es un aseo de invitados que apenas se usa, ahí sí que un bimando sencillo puede ser perfectamente suficiente, y ahorrarte algo de presupuesto donde menos falta hace gastarlo.
De todos los tipos de grifos, el error que más veces vemos repetirse es poner el mismo modelo en toda la casa por comodidad de compra, sin pararse a pensar que la ducha y el lavabo del aseo de invitados no tienen ni de lejos las mismas exigencias.
Cómo alargar la vida de cualquiera de estos tipos de grifos
Da igual el que elijas: hay un par de costumbres que hacen que un grifo dure el doble sin gastar ni un euro extra. La primera es no forzar el mando hasta el tope cada vez que lo cierras; con que llegue a cortar el agua es suficiente, y ese último "apretón de más" es justo lo que desgasta antes el cartucho. La segunda es limpiar de vez en cuando el aireador (esa rejilla pequeña en la punta del caño) con un poco de vinagre si notas que el chorro sale más flojo o irregular: casi siempre es cal acumulada, no una avería de verdad. Y la tercera, la que menos se hace y más se nota: si vas a estar fuera de casa varios días, cierra la llave de paso general. No tiene que ver con el tipo de grifo en sí, pero es la diferencia entre volver de vacaciones a una casa normal o a un disgusto de los gordos.
Si ya tienes claro el tipo y quieres comparar marcas concretas...
Ver marcas de grifosPor qué la instalación puede arruinar hasta el mejor de los grifos
Aquí va algo que no te va a gustar oír si acabas de instalarlo tú mismo: de los tipos de grifos más "delicados" de instalar, el termostático y el electrónico son, con diferencia, los que más veces vemos mal montados. No porque sea difícil en teoría, sino porque un pequeño error de presión o de conexión hace que el termostático no regule bien, o que el electrónico se quede "tonto" y no detecte las manos. Y ahí ya no importa lo bueno que fuera el grifo: el resultado es el mismo que si hubieras comprado el más barato de la tienda.
Nosotros no vendemos grifos con margen abusivo ni te intentamos colar el modelo más caro del catálogo. Te decimos, con la mano en el corazón, qué tipo de grifo pega con tu casa y tu forma de vivir en ella, y lo instalamos bien, con presupuesto cerrado antes de tocar nada.
Lo que nos preguntáis más a menudo
En la práctica, los electrónicos de sensor y los monomando con limitador de caudal son los que menos agua desperdician, simplemente porque es casi imposible dejarlos corriendo sin querer.
Nosotros lo recomendamos siempre que hay niños o mayores en casa, y sinceramente, a cualquiera que se haya quejado alguna vez de que "el agua de la ducha se vuelve loca" cuando otro grifo se abre a la vez. Es de las mejoras que menos se nota hasta que la tienes, y luego no la cambiarías por nada.
En la mayoría de los casos sí, si las tomas de agua fría y caliente están en buen estado. Es de esas cosas que en cinco minutos de visita te podemos confirmar, antes de que compres nada.
No pasa nada, es de las dudas más habituales. Mándanos una foto por WhatsApp cuando nos contactes y te lo identificamos en un minuto, sin compromiso.